Homenaje a Gisela Paolicelli

En el día de la fecha se llevó a cabo la ceremonia homenaje a nuestra colega y amiga Gisela Paolicelli quien su labor como Fiscal y pilar fundamental en la Asociación de Fiscales y Funcionaries ha dejado una huella en todos.

En el acto encabezado por la presidenta de la Asociación, Viviana O’connell también se realizó el acto del descubrimiento de la placa honorífica bautizando la sala lactario del CJP con el nombre Gisela Paolicelli. Participaron de la conmemoración la Fiscal General María Cecilia Vranicich, la Fiscal Georgina Pairola, Florencia Chaumet y Gisela Guglielminpietro.

«En la #semanamundialdelalactanciamaterna me atrevo a contar una experiencia personal, al costo de pecar de autorreferencial, pero creo que vale la pena.

Allá por mediados del 2011 la convocatoria a cubrir las decenas de cargos de los primeros fiscales y fiscales adjuntos del Nuevo Sistema de Justicia Penal me encontró embarazada de primer hijo. Me inscribí al cargo que toda mi vida había esperado y soñado e inmediatamente me puse a estudiar.

Pasaron los días y la fecha de examen se hacía esperar. Debía ser publicada en la página web de la provincia con tan solo 5 días de anticipación, donde recién en ese momento se iban a dar a conocer los 150 temas que se iban a sortear en el examen. Por supuesto, que ingresabamos cada dos horas en busca de la tan esperada publicación.

Así, fue llegando mi noveno mes de embarazo, razón por la que averigüé si llegado el caso que mi hijo naciera sobre la fecha del examen, habría alguna posibilidad que me lo tomaran otro día. Me respondieron que solo si el bebé nacía el mismo día de la fecha de examen se podría gestionar un cambio a otro grupo que rindiera días después.

La fecha del parto llegó, mi hijo nació por cesárea, luego de 11 horas de trabajo de parto, con 4420kg, al hacer fuerza para sacarlo se me fisuró una costilla y anécdotas varias que no vienen al caso. Cuando nos dieron el alta y volvimos a casa, ingresé a la página web y allí estaba la fecha de examen para la que faltaban 5 días y los hermosos 150 temas.

Miré a mi bebé recién nacido que tenía en brazos y enseguida supe que es lo que tenía que hacer. Su padre (realmente un gran padre) me dijo «vos dale la teta y el resto del tiempo lo cuido yo», el bebé dormía o se quedaba en su coche todo el día como habiendo entendido todo, otros integrantes de la familia fueron a fotocopiadoras y bibliotecas a buscar los temas que me faltaban y mi abuela se encargaba de traer tuppers con comidas todo el tiempo. Aquellos que quisieron venir a conocer al recién nacido quedaron suspendidos hasta después del examen («¿Y ahora para qué estudia?» Los escuchaba quejarse). 1/3 Sigue en comentarios

gipadme En esos momentos uno advierte que haber adquirido buenos hábitos de estudio, no fue en vano. Llego el día para rendir, y para colmo de complicaciones había que viajar a Santa Fe. Madrugué para empezar a buscarle la vuelta al saca leche.

En esos momentos uno advierte que haber adquirido buenos hábitos de estudio, no fue en vano. Llego el día para rendir, y para colmo de complicaciones había que viajar a Santa Fe. Madrugué para empezar a buscarle la vuelta al saca leche, pensé que iba a ser algo fácil que me iba a permitir repasar, pero no fue así. Fueron varias horas, sumado a amamantar al bebé antes de irme.

Obviamente que se quedó con su papá. Mi papá me llevó en auto hasta allá, y recién ahípude hacer un repaso de los temas más importantes. Cuando llegue a la UNL, había una mujer desmayada en el piso embarazada de pocos meses (hoy una gran fiscal) y al sentarme en la computadora que me asignaron lo hice al lado de otra mujer que estaba embarazada de 8 meses (hoy también una excepcional fiscal y prácticamente una hermana). Envidia no muy sana me daba ver al resto de los postulantes hablando de sus semanas a puro estudio y de los apuntes que habían hecho. Y así confundida como una queda después de dar a luz un hijo por primera vez, y con todas las incomodidades físicas que ya se conocen, rendí el concurso más importante de mi vida. Sinceramente quedé muy conforme con mi desempeño.

Después de entregar el exámen, me di cuenta que no había completado la última consigna que consistía en subrayar las ideas más importantes de nuestro propio discurso.

Ni cuento la bronca que me dio haber perdido puntaje por no hacer algo tan pavote, pero mi cabeza y mi cuerpo no daban para más. Al volver paramos en la YPF de la AU Santa Fe e intenté maniobrar con el saca leche en uno de los baños, tratando de no tocar nada que me ensucie. No fue muy distinto a lo que tuve que hacer a diario dos años después con la llegada de mi segundo hijo, en calle Montevideo al 1900 sede del MPA. Todo aquel que alguna vez visitó los baños de ese primer piso, entenderá. Mi examen fue aprobado y mi posición en el orden de mérito me permitió obtener el cargo. Esta en claro que esta experiencia, no me hace ni mejor ni peor persona, ni mejor ni peor fiscal, ni mejor ni peor madre. Pero lo que aquí pretendo mostrar es una realidad que nos exige un cambio.»

 

– Gisela Paolicelli

Para ver los vídeos del homenaje ir a: https://www.instagram.com/reel/DVuAOQ8iJr6/?igsh=MTcydzNyNGkxMmYybw==